Cómo recuperar la chispa con tu pareja.

Cuando empezamos una relación de pareja, estamos inmersos en la novedad, en el descubrimiento de la otra persona, las sensaciones que tenemos son maravillosas y, por supuesto, no sólo queremos pasar el máximo tiempo posible con esa persona, sino que nuestro deseo sexual por ella es, en muchos casos, prácticamente irrefrenable.

Pero, espera, ha llegado un momento en que esto ha dejado de ser así, ¿qué ha pasado? Para saberlo, es necesario diferenciar entre dos procesos de la relación: el enamoramiento y el amor.

No es lo mismo enamoramiento que amor

Aunque esto pueda sonar confuso, el enamoramiento y el amor son dos procesos distintos, que se dan en momentos distintos de la relación y que implican factores diferentes.

Así pues, el enamoramiento se da al principio de la relación y en él juegan un papel fundamental las hormonas, en concreto la dopamina, la oxitocina y la vasopresina, la serotonina y la noradrenalina. ¿Y qué hacen estas hormonas? Pues bien:

  • La dopamina es la responsable del placer. Durante el enamoramiento la pareja actúa como una “droga”, haciendo que pasar tiempo con esa persona, hablar con ella y, por supuesto, tener sexo con ella, sea un importante reforzador para nuestro sistema nervioso.
  • La oxitocina y la vasopresina son las responsable de crear el vínculo de apego, ya que nos hacen sentirnos relajados y seguros con esa persona. Los niveles de estas hormonas se elevan durante el orgasmo (la oxitocina en mujeres y la vasopresina en hombres), lo que fomenta el apego después de mantener relaciones sexuales, es decir, esa sensación de “unión” con la otra persona.
  • La serotonina es un neurotransmisor que interviene en los procesos de enamoramiento, ayudando a generar ese efecto de “adicción” y bienestar al interactuar con la otra persona junto con la dopamina.
  • La noradrenalina (o norepinefrina) es la que interviene cuando sentimos esas “mariposas en el estómago”, la euforia, energía y otros aspectos implicados en el enamoramiento.

Este cóctel de hormonas es el que, si la situación es propicia y la relación se establece en condiciones óptimas, es el responsable de que la llama de la relación esté a tope. Pero esta actividad hormonal tiene fecha de caducidad, y es entonces cuando se pega ese “bajón” que nos resulta tan incomprensible y molesto. Es en este momento en el que empieza a intervenir, si se desea continuar con la relación, el amor de verdad.

El amor en pareja es sinónimo de elección, de esfuerzo y de unión real. Esta decisión será la que verdaderamente determine que una relación dure. Es decidir estar cada día con la otra persona, tener todos esos detalles que antes tenías por el subidón de las hormonas pero esta vez lo haces porque de verdad quieres trabajar en la relación, porque ahora tus gratificaciones son otras más importantes como la compañía, la confianza y la comunicación. Es elegir sin necesitar. Y por supuesto este proceso es más difícil de mantener.

¿Por qué se apaga la chispa en una relación?

Aunque sabemos que las hormonas ayudan a tener esas sensaciones tan maravillosas y que en algún momento eso se acaba de forma natural, intervienen otros factores que pueden facilitar que la llama se reduzca o se apague por completo y que, por más que elijas cada día a tu compañero/a de vida, os podáis encontrar sumidos en la rutina y no saber cómo salir.

Algunos factores que pueden apagar la chispa en tu relación son:

  • El estrés. Aunque irónicamente el sexo es uno de los mejores aliados para combatirlo, tener estrés a priori fulmina nuestro deseo sexual y nos impide en muchos casos concentrarnos cuando nos ponemos “al lío”.
  • La crianza. Cuando se decide tener descendencia, muchas veces las parejas se vuelcan en la crianza y se olvidan de tener sus momentos en pareja. Si a esto le añadimos la reducción sustancial de tiempo y energía al trabajo y las tareas del hogar, puede convertirse en una fuente grandísima de estrés.
  • Tener mala comunicación. Es muy importante saber expresar lo que uno desea y escuchar y tener en cuenta los deseos de la otra persona. Si la comunicación falla, puede haber muchos más problemas de base y no sólo en el dormitorio.

Cada pareja en particular es un mundo y cada una tendrá sus motivos diferentes, ya que éstos pueden ser tanto individuales (uno de los dos miembros está soportando mucho estrés en el trabajo o ha sufrido el fallecimiento de algún ser querido) y/o conjuntos (la relación pude ser el foco que genera el estrés y el malestar). Así pues, lo primero sería identificar si hay problemas de base que solucionar que puedan estar afectando al deseo sexual hacia la otra persona y, si es necesario, buscar ayuda profesional para ello.

Consejos para recuperar la chispa en tu relación

Tanto si habéis caído en la rutina como si no, estos consejos pueden ayudarte a añadir el toque picante que le falta a tu relación. A continuación os dejo algunas ideas muy efectivas:

Varía el lugar y la forma en que tenéis relaciones sexuales

Si siempre lo hacéis en la cama y de la misma forma, tal vez vaya siendo hora de probar a hacerlo en el sofá o sobre la encimera de la cocina. Y ni qué decir que es el momento perfecto de probar aquella postura que tenías en mente y no te atrevías a pedir. ¿Queréis subir de nivel? Probad un columpio sexual.

Uso de lencería erótica

Si siempre llevas los mismos conjuntos, prueba a comprarte algún picardías o algún camisón de tu gusto. También hay calzoncillos que favorecen la forma del pene para hombres. Lo importante del uso de lencería es que te pongas algo con lo que te sientas sexy y cómodo/a. Puedes llevarla debajo de la ropa en cualquier velada romántica o ponértela para ver una peli con tu pareja. O bien podéis compraros disfraces eróticos y rolear un poco. Sed creativos.

Masajes eróticos

Prohibido realizar esta actividad deprisa y corriendo. Buscad un momento tranquilo en el que no vayáis a ser interrumpidos y poneos cómodos. Podéis ambientar la habitación con velas, música y luz tenue. Aseguraos de que la temperatura de la habitación es óptima. Os propongo lo siguiente: desnudaos por completo y, por turnos, uno se pone boca abajo con los ojos vendados y el otro acaricia todo su cuerpo utilizando cualquier parte de su propio cuerpo (por ejemplo hacer las caricias con la nariz, los labios, los pechos…), recorriéndolo por completo. La persona que está boca abajo, se da la vuelta y se le hacen las caricias por el otro lado. Cuando finalice, cambian las tornas y el que estaba realizando las caricias, pasa a ser acariciado por el otro miembro de la pareja.

El objetivo de esto es sobre todo centrarse en las sensaciones placenteras que esto produce. Detente en aquellas zonas en las que tu pareja te indique que recibe más placer. Para aumentar las sensaciones, puedes utilizar un aceite de masaje, un lubricante para masaje o bien las velas aromáticas de masaje, cuya cera se convierte en aceite y lubricante. Son perfectas para esta actividad.

Uso de juguetes eróticos

Lo primero de todo es que los juguetes eróticos son un complemento que le da un poco más de sabor a nuestra vida sexual y nunca deben considerarse un sustituto. Aunque la mayoría de juguetes están diseñados de base para utilizar a solas (como el famoso satisfyer o los masturbadores), cualquiera puede utilizarse en pareja. Hay un amplio abanico de posibilidades en el mercado, simplemente poneos de acuerdo en el uso que le vais a dar (p.ej. ¿lo quiero sólo para utilizar en pareja o también a solas?). Elegir entre los dos un juguete y hablar del uso que queréis darle es una buena actividad para realizar en pareja. Juego: El tarro de los deseos

Por último, quiero proponeros un juego. Necesitaréis un tarro de cristal o de plástico, papel y boli o lápiz. Os propongo tres variantes de este juego, aunque la dinámica que sigue es la misma:

  1. Entre los dos, escribid entre 10 y 15 planes que os guste hacer (salir a cenar a vuestro restaurante favorito, tener un día de playa si es verano…) y los metéis en el tarro. Una vez a la semana, sacáis un papelito y os comprometéis a hacerlo esa misma semana. Una vez hecho, devolvéis el papelito al tarro de modo que pueda volver a salir ese plan.
  2. En esta alternativa necesitaréis dos tarros, uno para cada uno. En esta variante la intención es sorprender. Cada uno escribe al menos 10 cosas que le gustaría que la otra persona haga, no tienen por qué ser cosas muy elaboradas (p.ej. recogerme del trabajo por sorpresa, prepararme una cena romántica, llevarme a ese sitio que tanto me gusta…), y, al igual que la primera opción, se meten los papelitos en los tarros y una vez a la semana, cada uno coge una “sorpresa” del tarro de su pareja y se compromete a hacerlo durante esa semana.
  3. La última opción es que la hagas sexual. Me explico, podéis utilizar la variante número 1 y escribir sólo cosas sexuales (p.ej. tener sexo sobre la encimera, llevarme de compras y hacerlo en el probador) o bien con la número 2 escribir qué cositas sexuales os gustaría que el otro hiciese. Obviamente tienen que ser cosas que sepas que la otra persona va a consentir, como por ejemplo que me prepare una cena romántica llevando SÓLO un delantal, salir a cenar sin ropa interior, sorprenderme con un masaje erótico o simplemente pasear desnudo/a por la casa. Siempre podéis hablar sobre qué cosas os gustaría probar antes de escribir las opciones y, sobre todo, si al coger el papelito os ha salido algo con lo que no estéis cómodos/as, habladlo con vuestra pareja y llegad a un acuerdo.

Y, para acabar, si aun probando todas estas opciones no mejora la cosa, siempre es buena idea pedir ayuda profesional.

Autora: Verónica Victorio