Vaginismo y sexualidad: explota tu potencial sexual.

Desde hace muchísimos años hasta ahora, las relaciones sexuales se han centrado casi exclusivamente en las relaciones heterosexuales y la penetración. Lo que es conocido como coitocentrismo. Aunque poco a poco las cosas están empezando a cambiar con la revolución de los juguetes sexuales y la llegada del conocido satisfyer, aún queda muchísimo por hacer.

Esta visión tan limitada del sexo es un gran motivo de frustración para aquellas personas que tienen dificultad para practicar el coito, especialmente para las mujeres con vaginismo.

¿Qué es el vaginismo?

El vaginismo es la imposibilidad total o parcial de introducir absolutamente nada en la vagina (tampones, espéculo, un dedo, juguetes o el pene de la pareja) debido a la contracción involuntaria del tercio externo de la vagina, es decir, de la entrada. Los intentos infructíferos de introducir siquiera un tampón, además de provocar mucha frustración, provocan dolor y agravan el problema.

A pesar de que siempre se han dicho que las causas son psicológicas, esto es falso, el vaginismo está provocado por una hipertonía de los músculos del suelo pélvico, que a su vez pueden tener contracturas, y una hiperalgesia de la zona (el cerebro manda señales de dolor más intensas a esa zona).

Entonces, ¿la imposibilidad de penetración limita la sexualidad de las mujeres con vaginismo? Mi respuesta es un rotundo no. Que no puedan tener penetración, no significa en absoluto que no puedan explotar su potencial sexual al máximo.

El autoconocimiento es la clave

La sociedad no sólo es coitocentrista, sino que lleva siglos negando y escondiendo el placer de la mujer. La mayoría de las mujeres alcanzan una edad muy avanzada sin saber cómo es su vulva en realidad. Puede que pienses que tu vulva y tu vagina son enemigas tuyas, ya que no se comportan como tú quieres, pero esto no es verdad.

El primer paso para vivir una sexualidad sana es que conozcas tus genitales. Así que coge un espejito de mano y mírate sin miedo. Intenta reconocer las partes de tu vulva, dónde está la entrada vaginal, cuál es el clítoris, los labios menores… Si no conoces tu vulva, es como si no existiese. Y si no existe, no podrás controlarla.

Date un masaje especial

Sí, has leído bien. Vas a darte un masaje en la vulva. Para ello, puedes utilizar algún aceite específico para la zona, una crema hidratante o bien algún lubricante con efecto vibración o de temperatura. Pon una gota en la yema de tus dedos y aplícalo por toda la vulva, sin ejercer demasiada presión, puedes empezar por el monte de venus, seguir con los labios mayores, acariciar los labios menores y acabar rozando la entrada vaginal.

Si estás en tratamiento y acostumbras a hacerte el masaje y mantener toda tu zona íntima hidratada, todo te resultará más fácil.

Uso de juguetes eróticos

Aunque en su gran mayoría los juguetes eróticos están diseñados para ser introducidos en la vagina, hay otras opciones que se centran en la estimulación externa, tales como:

  • Balas vibradoras. Son de pequeño tamaño y puedes simplemente ponerlas sobre tu clítoris y sostenerlas cerrando las piernas con fuerza. Puedes pasarlas por el resto de tu vulva y sentir las sensaciones y, si te atreves, puedes utilizarla a modo de dilatador poniéndolas en la entrada vaginal.

 

  • Panty Vibe con control remoto. ¿Quién dijo que sólo se podía jugar en pareja con huevos vibradores? Este juguete se coloca en la ropa interior y estimula de forma externa. Dale el mando a tu pareja y ¡salid a cenar con amigos!

 

  • Masajeadores de clítoris. Las famosas varitas mágicas (y vaya sin son mágicas las sensaciones que producen). Tienen forma de micrófono y son perfectas para estimular toda la vulva al mismo tiempo.

 

  • Succionadores. No podía faltar en la lista el juguete más revolucionario y más vendido del último año. El que ha dado visibilidad real al clítoris y normalizado la masturbación femenina a gran escala. Pruébalo también en otras partes del cuerpo como los pezones, explora y descubre cómo te gusta más.

 

Los dilatadores como juguete erótico

Si ya has empezado con la rehabilitación de tu vagina, puedes aprovechar la sesión para masturbarte, ¿por qué no? Si los dilatadores escogidos son de cristal, puedes calentarlos con agua caliente para que sean más agradables al uso. Ya que has empezado a estimular tu vagina con ellos, ¿qué mejor forma de terminar la sesión que la posibilidad de un orgasmo? Date ese capricho, te lo mereces.

En pareja…

Tened claro que el coito a fin y al cabo es una práctica más, que por el momento no se puede realizar (y su práctica no debe ser el motivo más importante para tratarse el vaginismo). Hay un amplio abanico de prácticas, es cuestión de ir probando lo que más os guste. Algunas sugerencias son:

 

 

  • Sexo oral y anal. La obsesión por la penetración vaginal deja estas dos prácticas tan extendidas siempre en un segundo plano. Tener un encuentro en el que se alcance el orgasmo mediante estas prácticas, es tan válido y satisfactorio como tenerlo con un coito.

 

Y recuerda…

Si necesitas asesoramiento tanto para escoger un juguete que se adapte a tu situación personal como si necesitas tratamiento, en Lamelima hay profesionales de la salud sexual que te brindarán la ayuda que necesites.

Autora: Verónica Victorio